Kayla Kayden quería comprar un consolador nuevo y le pidió a un amigo que le acompañara al sexxhop. Entre tanta polla de plástico, vibradores y vídeos porno, a los dos les entra tal calentón que no pueden aguantar ni a subir a casa para follar. Buscan un rincón del sexshop en el que no se les vea mucho y allí mismo se marcan una follada que flipas.